Hace falta citar aquí a Jeab Bougler, que fue prior durante medio siglo, entre 1505 y 1556. Es a ellos a quien debemos la finalización de nuestra iglesia y sobre todo de sus dos grandes conjuntos esculturales, a los que llamamos «Santos de Solesmes«.
Tras la muerte de Jean Bougler, el monasterio se convirtió en una encomienda: su superior era un seglar que percibía parte de los ingresos del monasterio sin alojarse en él. Su prosperidad material y espiritual menguaron. En 1664, sin embargo, el monasterio fue agregado a la Congregación de Saint-Maur. Esto reanudó un respecto más estricto a las costumbres monacales. A estos mauristas debemos la construcción del edificio al que llamamos «priorato», en 1723.