Frente a las altas ventanas adornadas con vidrieras no figurativas, las pilastras son, por su parte, típicas del estilo de las Bellas Artes, donde había estudiado el monje-arquitecto.
Un hermano sentado en una silla se encarga de la lectura durante toda la comida. De acuerdo con lo que exige san Benito en su Regla, nos turnamos para servir la mesa (cap. 35). En el refectorio debe reinar un silencio absoluto: «Los hermanos se prepararán mutuamente la comida y la bebida que necesiten, de modo que nadie tenga que pedir nada. Si, no obstante, faltara algo, que lo pidan más bien con un gesto que con palabras» (cap. 38).